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Bienvenidos, amigas y amigos que buscan caminos en la Teología... este blog propondrá opiniones, y métodos teológicos desde diversos enfoques carismas y experiencias particulares que podrían iluminar nuestro trabajo teológico. Estas reflexiones provienen de jóvenes religios@s y laicos que se encuentran en camino de formación, en estudios en el Instituto Superior de Estudios Teológicos "Juan XXIII" de Lima, Perú.

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En el Corazón de María

Mg. César Palomino Castro (docente)

lunes, 5 de julio de 2010

LA CONTAMINACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE, VISTA DESDE LA TEOLOGÍA.

Hoy en día nuestro País como muchos otros está dentro de los problemas económicos, sociales, políticos, ecológicos, etc. El hecho de tener todavía recursos naturales no debería ser motivo para explotar sin importar los daños que puedan causar, tanto a los seres humanos como a los animales y la vegetación.

El tema que queremos tocar aquí es el de la contaminación del medio ambiente por parte de las mineras. Ellos dicen “conservar” la naturaleza, dan cuidado y capacitación a los propietarios de animales y a pobladores de la zona. Hacen spots publicitarios diciendo que trabajan en “progreso” del Perú ¿Qué Perú, el de los ricos, que saben aprovechar la ingenuidad del poblador que tan solo con recibir una miseria se conforma porque con eso puede comer y vestir? Promocionan la minería como uno de las importantes solvencias de nuestra economía. Qué entienden por progreso las autoridades, y qué entiende por progreso los pobladores. Sería una buena pregunta para luego ver los contrastes de las mismas.

Utilizan a los pobladores del lugar para que sus conciudadanos se convenzan de cliché de progreso que dicen haber en los pueblos donde están las compañías mineras. Este progreso que mencionan y publican se ve contradecida con la situación real que se aprecia.

El día miércoles 30 de junio sale una noticia a cerca del desborde del relave que se extiende a lo largo de 70 km. Afectando ríos, cosechas y a los animales, peces y otros. En los ríos afectados reza un aviso “prohibido pescar en el río”, pero parece que se olvidaron “preservar las aguas” “evitar la contaminación” o algo parecido. Las truchas que abundaban en los ríos, que eran sustento de gran parte de la población local, ahora solo se observan residuos de color rojizo y plomo a lo largo de los pueblos. Ahora todo se ve como un boquerón, especie de cráter con desechos tóxicos. ¿Dónde queda lo que promocionan, progreso” las compañías mineras? ¿no trae, más bien, desastre y más contaminación?

Es una parte de toda la contaminación que se hace con los recursos en nuestro País. Sin embargo esto queda en el olvido o un tema por resolver dentro de los que ya se tiene. Hay organismos que defienden el medio ambiente, algunos con intereses particulares y otros por el bien del pueblo.

Para tener un conocimiento acerca de lo que es contaminación pondremos el concepto. Es la presencia de los desechos orgánicos e inorgánicos en cantidades tales que el medio ambiente se ve alterado en sus características físicas, químicas o biológicas. La contaminación puede producirse por desechos no degradables y por desechos naturales, gastos para la supresión y control de ésta y, además puede perjudicar la salud humana.

Con frecuencia se descubren nuevas formas y fuentes de contaminación, que afectan al ambiente y a la salud. En la era moderna y con el violento desarrollo de nuevas tecnologías y productos surgen nuevas fuentes contaminantes, que al inicio parecen inofensivos, y luego se demuestra que ocasionan daños a la salud física o mental de las personas o el medio ambiente (extinción de especies y degradación de recursos básicos como agua, suelo, bosques, etc)

Como mencionábamos al inicio el problema que causan las mineras son al agua y otros recursos. Nos detendremos en la contaminación del agua, especialmente con los vertimientos de relaves mineros. Esta forma de contaminación de las aguas es muy difundida y los responsables son los centros mineros y las concentradoras. Es especialmente grave en el mar frente a Tacna y Moquegua, por las minas de cobre de Toquepala; en los ríos Rímac, Mantaro, Santa, el lago de Junín y todos los ríos de las ciudades cercanas a centros mineros del Perú. Los relaves mineros contienen fierro, cobre, zinc, mercurio, plomo, arsénico y otras sustancias sumamente tóxicos para las plantas, los animales y el ser humano. Otro caso es el de los lavaderos de oro, por el vertimiento de mercurio en las aguas de ríos y quebradas. Esto es gravedad a nivel local, como en Madre de Dios y de centros auríferos.

La contaminación de las aguas puede proceder de fuentes naturales o de actividades humanas. En la actualidad la más importante, sin duda, es la provocada por le hombre. El desarrollo y la industrialización suponen un mayor uso de agua, una gran generación de residuos muchos de los cuales van a parar al agua y el uso de medios de transporte fluviales y marítimos que, en muchas ocasiones, son causa de contaminación de las aguas.

El debate sigue y seguirá, porque la problemática medioambiental se impone como una cuestión de primer orden en el futuro de la sociedad. La sensibilidad ciudadana es creciente entre los estratos poblacionales más formados en los países desarrollados, así como los movimientos sociales y foros de discusión. Los acontecimientos sociales constituyen entre sí una crítica externa que impulsa a la sociología a incorporarse a su estudio, para lo cual adopta las perspectiva renovada de la ecología y de los avances en teoría sociológica acuñado el concepto de ecosistema social, que le posibilita abordar la interacción social con el medio ambiente físico y biológico.

Las interacciones entre el desarrollo económico, tecnológico y social de cada sociedad con su medio ambiente genera, habitualmente, tensiones y riegos de transformación, así como, procesos de degradación ecológica en los sistemas cuyas consecuencias afectan a la comunidad biótica como a los componentes no bióticos de los mismos. Los diferentes ecosistemas son un ejemplo de interacciones complejas entre biológicos y químicos, que son el soporte y el mantenimiento de cualquier forma de vida sobre nuestro planeta.

El agua, elemento fundamental del desarrollo social y económico de los pueblos a través de la historia, es básica para la vida y la cultura y se puede analizar a través de ella el crecimiento urbano, el desarrollo agrícola, la salud y la enfermedad de cada sociedad. Es evidente que una comunidad no puede vivir sin el agua, y a lo largo de la historia han nacido y crecido ciudades en torno a ríos, lagos y fuentes naturales.

Philippe Saint Mar dice: “Hemos vivido mucho tiempo con la idea de que la naturaleza era un bien inagotable y eterno. Hoy descubrimos, por el contrario, que la naturaleza no era un bien inagotable, sino un bien caro, no gratuito y corre el riesgo de desaparecer, llevándose consigo, en esta extinción, a la humanidad entera. La degradación del medio ambiente se ha convertido en uno de los fenómenos esenciales de nuestra civilización. La humanidad se autodestruye”

Un sociólogo dice que la degradación del suelo es uno de los aspectos afectados por el grave problema ecológico, y la causa principal es el mal uso que han hecho los hombres de los recursos naturales, pero, si él es el causante, también es él quien tiene en sus manos la solución del problema.

El profesos rodríguez, de ética, manifiesta que la crisis del agua es uno de los problemas ecológicos actuales más graves. El problema del agua, bajo todas sus formas, mares, ríos, lagos se detecta bajo la forma de contaminación y adulteración en estos medios. El agua sufre un deterioro muy grave. Algunos ecologistas afirman que los ecosistemas acuáticos son los más afectados en este terreno. El problema alcanza dimensiones gravísimas, si consideramos que la vida es imposible sin agua, cuidarla, constituye, no una voluntad, sino un deber.

Aparecida dice que en las decisiones sobre las riquezas de la biodiversidad y de la naturaleza, las poblaciones tradicionales han sido prácticamente excluidas. La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida. La tierra fue depredad, las aguas están siendo tratadas como si fueran una mercancía negociable por la empresas, además de haber sido transformadas en un bien disputado por las grandes potencias (DA 84)

La creciente agresión al medio ambiente puede servir de pretexto para propuestas de internacionalización que solo sirven a los intereses económicos de las corporaciones transnacionales.

El tema del desarrollo está también muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el medio ambiente natural. Este es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres. Las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias. El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades- materiales e inmateriales respetando el equilibrio inherente a la creación misma. Si se desvanece esta visión, se acaba por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visión cristiana de la naturaleza, fruto de la creación de Dios.

La naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida. Nos habla de creador y de su amor a la humanidad. La naturaleza está a nuestra disposición no como un montón de desechos esparcidos al azar, sino como un don del creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que le hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para guardarla y cultivarla (Gn 2, 15) (Caritas in veritate 48).

Como discípulos de Jesús, nos sentimos invitados a dar gracias por el don de la creación, reflejo de la sabiduría y belleza del logos creador. En el designio maravilloso de Dios, el hombre y la mujer están llamados a vivir en comunión con él, en comunión entre ellos y con toda la creación. Las criaturas del padre le dan gloria “con su existencia” y por eso, el ser humano debe hacer de ellas con cuidado y delicadeza (DA 470).

Frente al problema presentado Leonardo Boff propone la necesidad de “cambio de hábitos” frente al planeta y una nueva espiritualidad, buscar el sentido profundo de vivir en la naturaleza. Destaca que “otro mundo es posible” dentro de una convivencia con la naturaleza y afirma que la “tierra ya no aguanta la perspectiva de dominación del hombre, surgida de la tradición judeo. Cristiana a la que considera “parte de la crisis”. El teólogo y filósofo sostiene entonces que la lógica que oprime países es la misma lógica que devasta la naturaleza. Esto tiene que ser superado (conferencia dado en Argentina 2009.

De todo lo dicho se puede sacar la siguiente conclusión. Si estamos al corriente de las actuales cuestiones ecológicas nos puede llevar a comprender, en cierta medida, sus causas que son evidentes como la noticia que menciono al inicio del trabajo. Sobre todo si se considera que el poder efectivo está en manos de potencias financieras que parecen no ser sensibles más que a sus propios intereses, o al menos al interés del sistema que las enriquece.

Es justo que se movilice conciencias y se sensibilice a la población para cuestionar e intentar modificar conjuntamente las políticas económicas y las prácticas concretas que generan, en todos los lugares, tantas injusticias y pobrezas; así como cuestionar y denunciar toda agresión contra la creación integral.

Los cristianos y toda la humanidad en general no podemos permanecer indiferentes a este grave desafío. Pues el problema de la ecología es un asunto que concierne a todos los seres humanos. Nuestra responsabilidad es estar informados, tratando de comprender, inventar, un diálogo con los demás, acciones apropiadas al respecto y luchar juntos para mover una política y una ética nuevas.

Para realizar todo este esfuerzo, no es necesario creer en Dios, ni profesar una determinada confesión de fe. La interpelación afecta directamente a nuestra condición humana. Pero para el creyente cristiano, como ser humano que es, la interpelación concierne, por ese mismo hecho, a su fe y a la comprensión que tenga de ella. Por eso es pertinente que dialogue con otros creyentes, y particularmente con otros cristianos, para ver en qué concierne e interpela su fe y su discurso creyente la lucha por la salvaguarda de la tierra. (El hombre bíblico, Wénin André).

La preocupación por nuestro ambiente tiene que ser constante, no solo temporal cuando el problema sale a flote. Si tenemos una preocupación de este tipo no habrá una solución o alternativas concretas. No deberíamos descuidar la integridad de la humanidad. Parece que nos olvidamos que nosotros somos centro de la creación, como lo narra Gn 2, 4b-3, 24. Este olvido nos lleva a explotar el medio ambiente.

Tenemos que reconciliarnos con la creación como dice Leonardo Boff, tener presente que la tierra, el agua, el sol, la luna, los animales y las plantas son fruto del amor de Dios para nuestra mejor vivencia. Qué bonito sería considerar a todas ellos hermanos como San Francisco de asís, considerado patrono de la ecologistas. Y cantar a viva vos “Loado seas mi Señor por toda tu creación”.

Antonio Meléndez Ilatoma

Víctor Conce Yauri.



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