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Bienvenidos, amigas y amigos que buscan caminos en la Teología... este blog propondrá opiniones, y métodos teológicos desde diversos enfoques carismas y experiencias particulares que podrían iluminar nuestro trabajo teológico. Estas reflexiones provienen de jóvenes religios@s y laicos que se encuentran en camino de formación, en estudios en el Instituto Superior de Estudios Teológicos "Juan XXIII" de Lima, Perú.

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En el Corazón de María

Mg. César Palomino Castro (docente)

jueves, 9 de junio de 2011

La Parábola de la Oveja perdida

Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: —¿Qué hombre de entre ustedes, si tiene cien ovejas, y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se ha perdido, hasta hallarla? Y al hallarla, la pone sobre sus hombros alegre, y cuando llega a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido”.

Les digo que del mismo modo habrá más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.[1]

Contexto del Texto:

Este Evangelio está dirigido a cristianos convertidos del paganismo (los no judíos), se ubica a comienzos de los años 80d.c. y posiblemente hacia comienzos de los 90d.c[2]. según el “prólogo contra Marción[3]” fue escrito en Acaya (Grecia), a la comunidad helénica.  Lucas[4] a pesar de no haber conocido a Jesús directamente se dedicó a mostrar el recuerdo de la vida y palabras del mismo; enseñadas por el Apóstol Pablo y transmitidas a él por el mismo Cristo y los demás Apóstoles, testigos de Jesús.

Contenido, estructura y paralelismo del Texto (Evangelio Según San Lucas)[5]:

El Evangelio de Lucas es, en cuanto a extensión, el más largo y más denso de los cuatro evangelios, y, junto a los Hechos de los apóstoles, el más extenso de los libros del NT. en general.  Su contenido y la disposición del mismo son como sigue:

1.       Después de un prólogo (1, 1-4), en el que el autor da noticia sobre sus predecesores en la empresa y sobre la finalidad de la obra;

2.       Ofrece (en forma análoga a Mateo) en primer lugar antes del relato sobre la vida pública de Jesús y su precursor, la historia de la infancia del Bautista y de Jesús hasta la peregrinación a Jerusalén del niño Jesús a los 12 años. 

3.       Una segunda sección (3, 1-4, 13), que corresponde a Mc 1,1-13, describe la preparación de la actividad pública de Jesús (la presentación del Bautista, el bautismo y la tentación de Jesús).  Ambas secciones pueden ser designadas en conjunto como los preliminares de la actividad mesiánica de Jesús.



Parte I:

·         (4, 14-9, 50), la descripción de la actualización de Jesús en Galilea, que puede ser dividida en las siguientes secciones:

a.       Comienzos de la actividad pública de Jesús (4, 14- 5, 16), igual a Mc 1, 14-45.

b.       Comienzo de la lucha con los adversarios (5, 17- 6, 11), igual a Mc 2, 1-3, 6.

c.        Continuación de la actividad de Jesús en Galilea (6,12-9.50).  Para esta sección no es fácil, al igual que para Mc 3, 7-6, 6a; hallar un rasgo o un punto de vista que justifique su unidad.

Junto a una serie de perícopas, que aparecen también en Marcos, ofrece Lucas (6, 20- 8, 3) unas nuevas frente al mismo:

1)       El sermón de la montaña.

2)       La curación del criado del Centurión.

3)       La resurrección del hijo de la viuda de Naím.

4)       El bautista se informa sobre la persona de Jesús.

5)       Jesús y la pecadora.

6)       Las mujeres galileas.



La subsección que va  de Lc 8,1 a 9, 50 muestra a Jesús en predicación ambulante.  Con 9,50 queda terminada en Lucas la actividad de Jesús en Galilea.

 Parte II:

·         (9, 51- 19, 27) el camino de Jesús a Jerusalén, donde le espera la pasión (la sección llamada “relato del viaje”.  En ella destaca Lucas repetidamente[6]que Jesús se encuentra de camino hacia Jerusalén y que “los días de su partida” están cerca.

Por otro lado faltan casi en absoluto en esta parte central del Evangelio de Lucas datos topográficos (9, 52 y 17, 11 son las únicas excepciones) y la mayor parte del material en ella ofrecido consiste en palabras y discursos de Jesús. 

Una agrupación de estos nueve capítulos en unidades temáticas no es posible más que unos cuantos casos de excepción:

a)       (11, 1-13) sobre la oración.

b)       (11, 14-54) Jesús lucha con sus adversarios.

c)       (14, 1-24) coloquios de un banquete.

d)       (Cap. 15) “Tres parábolas sobre el tema de lo perdido”.

e)       (Cap. 16) sobre la posesión terrena.

Terminando esta parte Jesús ha llegado a Jericó.



Parte III:

·         (19, 28- 23, 56) la forman como en Mc 11-15, los últimos días de Jesús en Jerusalén.

a)       Primer sección:

1)       La entrada de Jesús en Jerusalén con la purificación del templo       (19, 28-48).

2)       Las últimas discusiones de Jesús de Jesús con sus adversarios       (Cap. 20).

3)       El discurso de la parusía (Cap. 21).



b)       Segunda sección:

1)       El relato de la pasión (22, 1- 23, 56).

2)       La visita de las mujeres al sepulcro en la mañana de la pascua.

3)       Las apariciones del Resucitado a los dos discípulos de Emaús y a los discípulos reunidos en Jerusalén.

4)       La ascensión.

Ponen fin al libro del Evangelio.

Con relación a las tres perícopas paralelas[7] precedentes, la comparación entre Mt 18, 12-14 y Lc 15, 4-7 invita a un doble cambio.  En primer lugar, abandonamos el género literario de los relatos para entrar en el de las parábolas.  Después, pasamos de la triple tradición a la “doble tradición”: esta denominación se reserva a los textos comunes de Mateo y Lucas, pero ignorados por Marcos.

Los dos textos el de Marcos y Lucas presentan la misma estructura.  Es una especie de dracma en dos actos, seguido de una aplicación:

                                                Mt                          Lc
-          Oveja perdida y buscada                           12                           4
-          Alegría por el hallazgo                             13                           5-6
-          Aplicación                                                 14                           7
En el Vocabulario hay que señalar un cierto número de palabras o expresiones idénticas, ofrecidas en el mismo orden (salvo la última: “Asimismo”): hombre, cien ovejas, y… una de ellas, las noventa y nueve, y… va, Y, encontr(ándola o ar), les digo que por noventa y nueve, Asimismo/así.  Estos términos comunes corresponden de hecho a las tres grandes articulaciones de las perícopas, que ya hemos señalado.  Sin embargo, hay que fijarse en que Mateo y Lucas tienen un gran número de palabras o expresiones que les son propias.
      
Con respecto al paralelismo y al sentido de la parábola, podemos observar:

1.- En Lucas, la insistencia recae en la alegría compartida (vv. 5-6); lo que pone de relieve la aplicación: “Les digo que así será la alegría en el cielo por un pecador convertido, (más) que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de conversión”  (v. 7) Esto quiere decir que, en esta perícopa, la oposición se establece entre los pecadores y los justos.  Lo hemos confirmado por la observación del contexto inmediato de la parábola, donde son puestos en escena los publicanos y los pecadores que se acercan a Jesús (v. 1), mientras que los letrados y fariseos murmuran porque “éste acoge a pecadores y come con ellos” (v. 2).

2.- En Mateo, contrariamente a lo que una lectura demasiado rápida podría hacer pensar, la aplicación no se deduce de la parábola.  Al contrario, hace que nos remontemos a antes de la parábola.  En efecto, después de las observaciones sobre el texto que hemos hecho anteriormente, y si tenemos especialmente en cuenta el hecho de que no hay ninguna insistencia sobre la búsqueda de la oveja, la aplicación (“asimismo”) recae en la voluntad del Padre de que no se pierda ninguna de las ovejas.  Dicho de otra forma, la clave de la parábola está en esto: más vale que ninguna oveja se extravíe o caiga en el error.  Ahora bien, ¿quiénes son los que, en la comunidad, corren el riesgo de extraviarse?  Son los “pequeños”, que es precisamente la última palabra de la parábola.  La clave de la parábola no está en el texto, sino en el contexto.

Fuentes y Estilo[8]:

Entre sus fuentes de Lucas se encuentran muchas obras escritas y muchas noticias orales.  Por nombrar algunas específicas, tenemos al Evangelio de Marcos, tomándola como base para la estructuración de su Evangelio.  Al Revisar el Evangelio de Lucas podemos darnos cuenta que hay gran cantidad de información distinta a la de Mateo, a esa información procedida de una fuente tal vez en común con las tradiciones orales, la llamamos fuente “Q”.

A pesar de estar basado el Evangelio de Lucas en una diversidad de fuentes, es una obra con unidad interna, a la que su autor ha impreso de manera claramente visible el sello de su espíritu, de su arte literario y de su individualidad religiosa.  También es infundada toda duda sobre el hecho de que lo poseemos en su forma originaria.  Así mismo puede considerarse como segura la autenticidad de los controvertidos versos (22, 19b- 20.43ss y 23,34).

Género Literario y Teología Bíblica[9]:

Al enjuiciar las características del Evangelio de Lucas hay que tener en cuenta la actuación de cuatro factores:

1.       El hecho de que Lucas no fue testigo de vista ni oído de los acontecimientos que narra y estaba por ello obligado a consultar fuentes que hay que suponer, en su mayoría, como fuentes escritas.
2.       El círculo de lectores presupuesto para su obra; Lucas no perdía de vista tampoco el gusto de la clase culta que concedía un valor a la forma.
3.       La lengua del AT. Griego, modelo para la exposición de historia sagrada.
4.       La personalidad literaria y religiosa del mismo Lucas.
El Prólogo, con la dedicatoria a una personalidad distinguida, que Lucas hace preceder a su obra, nos deja ver en él un hombre de elevada formación literaria, y junto con el autor de la carta a los hebreos, el mejor escritor de griego entre los autores del NT.  El prólogo es también una prueba de que Lucas reclama para su obra un puesto en la literatura (en el más alto sentido de la palabra), mientras que los otros evangelios, por la forma de su exposición según las categorías literarias de la época, tienen que ser incluidos en el género de literatura popular.

Al igual que los otros evangelistas, Lucas se distingue de los historiadores griegos de la época, en no poner su nombre como sello de su obra, sino desaparecer tras de la misma.

Los métodos literarios de Lucas pueden observarse y enjuiciarse sobre todo en los pasajes tomados de Marcos, por poderse comparar, en este caso la fuente utilizada y la forma de su reelaboración.  Lucas muestra especial interés en perfeccionar la lengua de sus fuentes en cuanto al vocabulario y a la construcción, en suprimir términos semíticos y latinos (“bárbaros”) y del griego vulgar, así como en dar una forma más fluida y más límpida al estilo, muchas veces desigual, de Marcos.  De los extranjerismos sólo han quedado en Lucas algunos de traducción difícil o imposible[10]. Lucas los sustituye por términos griegos o los suprime, incluso nombres propios.

De otros rasgos salientes del estilo literario de Lucas son dignos de mención los siguientes:

a)       Lucas tiende a la exactitud de contenido y de su forma.  Por ello añade.

b)       Lucas gusta de generalizaciones (todos), con excepción algunas veces de un solo.

c)       Procura evitar exageraciones suprimiendo expresiones de contexto superlativo y palabras como: “muy” y “grande”.

d)       Redacta los pasajes de la fuente de Marcos de Forma concisa, suprimiendo rasgos pintorescos.

e)       Escribe con muchas aclaraciones objetivas respecto al sujeto y al objeto, completando la idea o frase.

f)        Enlaza entre sí las perícopas con una destreza que revelan su mano de historiador griego.

g)       Utiliza muy bien la lengua de la biblia griega de los setenta[11].


Las Parábolas[12] son un género literario incluido en otro género el de Evangelio; podríamos decir un Subgénero en referencia al Primero y un género propio en cuanto obra literaria con mensaje particular.

En la Parábola de la Oveja perdida, Lucas introduce el tema del Perdón[13].  Esta Parábola está incluida en el conjunto del Cap. 15, que forma un todo bien articulado y estructurado.  Esta es la razón por la que la parábola de “la dracma perdida” es tan semejante a la de “la oveja perdida”[14]. Con su Obra Lucas[15] invita a la conversión mostrando la misericordia de Dios a todos los hombres.  La Parábola muestra la acogida de Dios para con los pecadores, prometiendo el perdón para los que quieran acercarse a él a pesar de que Dios da el primer paso (iniciativa) y nunca obliga a nadie.



Actualización de la Parábola (Hoy):

                Actualmente observamos; personas cargadas de conciencia de Pecado que viven una vida libertina (haciendo mal uso de su libertad) debido a una experiencia impactante y traumatizante, que los apartó de la práctica cristiana; han caído muchas veces en ideologías y problemas que el mundo les ofrece como: Consumismo, Hedonismo, Existencialismo, Materialismo, Esoterismo, Alcoholismo, Drogadicción, etc.  Dejando de lado su compromiso cristiano para con Dios y la Iglesia, olvidando su vida Sacramental.

                A ellos nos dirigimos animándolos con esta Parábola, para que se den cuenta que Dios perdona lo que parece imperdonable; Dios ama aun cuando lo odiamos, se acerca incluso cuando nos alejamos de él.  Su misericordia es infinita, escapando a todo aquello que la limita, porque lo abarca todo.

El pecado es una realidad constante en la vida de los hombres; y por esa razón hay muchas personas que suelen decir y pensar frases como:

-“Ya no puedo ir a misa porque hice algo malo, terrible que ni Dios me puede perdonar[16]”.

- “Si voy a misa será par que las imágenes salgan corriendo, o se caigan, o se quemen[17]”.



                Termina luego diciendo: “Mejor lo dejamos así[18]”,  cuando se les pregunta por los mismo y quieren dar por terminada la conversación o asunto.



                En esta Parábola que nos propone Lucas, nos muestra la bondad infinita de Dios y su gran Misericordia.  Dios sale al encuentro del Hombre en la persona de Cristo, es como aquel pastor que sale en busca de la oveja que se le pierde; y cuando la encuentra se llena de felicidad, se alegra porque la oveja le trae esos buenos recuerdos que tuvo cuando estuvo con ella: la cuidó, la alimentó, la cobijó y ésta siempre la acompañó.

No debemos olvidar que Dios tiene una misión en Jesús, que es atraer a todos: perdidos y encontrados, justos e injustos, alegres y tristes; hacia el Amor infinito del Padre, mostrar su Reino con testimonio vivo, pero sobre todo su Misericordia amorosa para gozar de la felicidad eterna en él.  En su estado de “pecado” el hombre vale el precio de darlo todo, incluso su propia vida, por Amor; porque el hombre es su criatura más perfecta y por ello Dios la quiere hacer sujeto de su Amor.
Dios siempre se alegra por la conversión de alguien sobre todo en aquellos que confían en su Misericordia y siempre con Amor[19].

GRUPO: LOS GUARDIANES LEGENDARIOS

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