¡Bienvenid@s a tod@s!

Bienvenidos, amigas y amigos que buscan caminos en la Teología... este blog propondrá opiniones, y métodos teológicos desde diversos enfoques carismas y experiencias particulares que podrían iluminar nuestro trabajo teológico. Estas reflexiones provienen de jóvenes religios@s y laicos que se encuentran en camino de formación, en estudios en el Instituto Superior de Estudios Teológicos "Juan XXIII" de Lima, Perú.

Te agradeceríamos tus comentarios y opiniones

En el Corazón de María

Mg. César Palomino Castro (docente)

jueves, 15 de julio de 2010

METODO TEOLÓGICO EN SANTA JOAQUINA DE VEDRUNA


La experiencia de encuentro con Dios en la vida de muchas personas, ha suscitado siempre una respuesta, la cual siempre va a responder a una realidad concreta. Esta respuesta, va a estar marcada y guiada, por puntos concretos que identifican el proceso del encuentro entre la persona y Dios, el mismo que toma un rostro. El rostro de Dios que la persona ha experimentado en su vida, es el que va a transmitir a los demás, en gestos concretos, pues quiere que los demás descubran el rostro de Dios en sus vidas.

Un claro ejemplo para las Hermanas Carmelitas de la Caridad, es Santa Joaquina de Vedruna y de Más. Joaquina, desea encauzar su nueva situación personal de manera más acorde con su experiencia cristiana y con sus inquietudes humanas y religiosas. Una mujer que fue descubriendo la experiencia de Dios, en cada uno de los estados de vida que vivió. Esta experiencia de Dios en la vida de Joaquina, marca el sentido teológico de su vida, y hablar de teología, es hablar de la “lógica de

Pero ¿Cuál es la “lógica de Dios” que orientó a Joaquina?

A continuación detallamos, como fue orientado el caminar de Joaquina en el mundo, dando así respuesta al llamado de Dios en su vida.
 
1.- La realidad del Pueblo que sufre (Vemos su rostro): Es el punto de partida para Joaquina, una realidad donde la posguerra y las crecientes desigualdades sociales vinculadas al florecimiento industrial están dejando un creciente reguero de desfavorecidos, de pobres, de excluidos sociales, pero sobre todo una humanidad afectada por la exclusión de la mujer. El no estar desvinculada de la realidad y de lo que en ella acontece, lleva a que Joaquina no sea ajena al dolor del que sufre y clama ser atendido, reconocido; se deja afectar por esta realidad. En este proceso de acercamiento al mundo de los excluidos, percibe en ella una sensibilidad creciente hacia los empobrecidos.
 
2.- Contemplación de la realidad, hecha oración a la luz de la palabra (Escuchamos su propuesta): El acercarse a las realidades de exclusión y dejarse afectar por ellas, provoca en Joaquina, una fuerte experiencia de Dios que cambia la imagen que tiene de él. Joaquina, dejándose guiar por el Espíritu, supo descubrir a este Dios que sale al encuentro a través de las realidades humanas. Esta realidad que forma parte de su vida, la hace oración y en ella descubre su fundamento “el amor apasionado de Dios Trinidad”, como expresión de amor y cauce de misericordia: El Padre que ve el sufrimiento de su pueblo; el Hijo que se encarna para redimir la humanidad y el Espíritu Santo como aquel que da fecundidad a la acción de Jesús y a su vida.

Dios Uno y Trino, se revela a Joaquina como Dios- Comunión y en él descubre la certeza de que la fraternidad universal es posible. Es en la Trinidad donde aparece claramente el amor que nos hace iguales. Se sabe acompañada por este Dios, que en Jesús de Nazaret se hace nuestro hermano “el Buen Jesús”, con quien entabla una profunda relación de encuentro personal, por lo que desde el primer momento abraza la pobreza siguiendo a Jesús Maestro y Sanador, a quien busca y encuentra en los más pobres y marginados.

Joaquina de Vedruna y de Más, se siente impulsada a acercarse a la realidad con mirada compasiva del Padre, a optar decididamente por el seguimiento de Jesús anonadado y a dejarse guiar por el Espíritu que integra su vida y le va revelando el querer de Dios en la historia. Por ello, es una constante que estimula a permanecer en actitud de discernimiento, viviendo en apertura al espíritu, que nos libera y nos mantiene disponibles para hacer la voluntad del Padre.

3.- Una respuesta evangelizadora (Aceptamos caminar con Él): Lo esencial para Joaquina es vivir el Evangelio, apasionada por el Reino por el que Jesús dio la vida y la sigue dando. Llamada a colaborar en el proyecto liberador de Jesús, nos congrega en torno al Carisma, para ser un “don generoso al servicio de los hermanos y hermanas, especialmente de los pobres”. Su misión específica es “ser signo verdadero de Cristo en el mundo”, por lo que su vida “se hace misión, como lo fue la vida entera de Jesús”.

En su respuesta, Joaquina presenta y hace realidad su propuesta de los tres espíritus en la vida de sus hijas: Marginación, contemplada por el Padre; Educación y Salud, desarrollada por el Hijo, dando vida bajo el aliento del Espíritu Santo.

Joaquina nunca se detuvo a lamentar qué maltratada era la mujer y qué mal estaba la educación y la sanidad, ante esta realidad actúa respondiendo a través de acciones concretas, como fundación de colegios y comunidades educativas competentes y a formar y animar comunidades de enfermeras que asistiesen en condiciones de dignidad a los enfermos y desahuciados . Una opción de entrega que parte desde ella misma, poniéndose al servicio de los más necesitados.

El envío concreto a continuar en el mundo la misión de Jesús, lo vivimos con sentido comunitario y en diálogo constante entre Carisma y Realidad.

Melania Silva Juárez

“El plan de la regeneración de África por África”

Método pastoral de San Daniel Comboni

1-Punto de partida

El carisma de Daniel Comboni nació de una situación misionera marcada por la miseria, las enfermedades, falta de personales, etc. En efecto, después del nacimiento de su vocación misionera en el colegio de Don Mazza, un sacerdote diocesano, que se ocupaba de los niños pobres sin o con poca posibilidad económica. Es importante recordar que la lectura de la historia de los mártires de Japón le llamó la atención a un sacrificio a favor del Evangelio. Más de esto, el compartir de algunos padres, miembros de la expedición misionera del instituto de Don Mazza que regresaban de la misión de África lo marcó mucho. De ahí decidió a consagrar toda su vida por las misiones de África.

El punto de partida de su plan, más allá de la situación climática del continente que ofrecía poca posibilidad a los misioneros europeos (la muerte en gran número de los misioneros y sobre todo los tres que habían llegado con él lo afecto mucho.), la incompatibilidad entre la formación llevada en Europa por los africanos y la propia situación de África, tiene que ver mucho con la promoción de la iglesia local y la valoración de las personas del lugar. Lo que no era tan de moda.

2-Meditación teológica

El punto de partida de este plan de la regeneración de África por África le viene de su dolorosa experiencia en cuanto a la muerte de sus compañeros, de la situación política (la esclavitud) y también la idea más famosa de aquel tiempo que se intitula que los africanos no son seres en parte enteros.

Frente a estas dificultades y fronteras que son obstáculos para la evangelización sobre todo la muerte de los misioneros Comboni empezó a pensar en un nuevo plan de misión que será hacer de los africanos más aptos misioneros por sí mismos. Para él este plan consistirá en la formación de sacerdotes, hermanos, hermanas, laicos, por el desarrollo espiritual y humano en todo su sentido.

Frente a estos pensamientos y sufrimientos él mismo dice “...me siento desolado al constatar lo poco que los franciscanos y nosotros hemos hecho por África central. Más que nosotros ha sido útil a África vuestra Opera del Riscatto y con sacrificios menores. Por el bien de África haciendo menos sacrificios.”

Para él mismo este plan es puramente obra de Dios de la providencia reconociendo la mano providencial en su plan dice:” el 18 de diciembre del año 1864, después de haber asistido en San Pedro del Vaticano a la solemne beatificación de Margarita Alacoque, me cruzó de improviso por la mente mi Plan para la Regeneración de África” a superior en una carta le dijo “este plan creo que sea obra de Dios, porque me cruzó como rayo por el pensamiento el día 15 de septiembre, mientras el triduo de la beata Alacoque; y el día 18, en que la sierva de Dios fue beatificada, el cardenal Barnabo leía mi plan.
3-Fin y objetivo

En Comboni encontramos un a vida más que una teoría: hallándose frente a un campo misionero misionero nuevo y inmenso, trató de sacar todas las consecuencias posibles del principio fundamental:”salvar África mediante África”. Comboni orientó su metodología misionera hacia una perspectiva sobrenatural. Ante todo, hay que reconocer que el comienzo de un apostolado católico en medio de aquella situación de África, logra en general unos resultados cuya importancia rara vez se valoran adecuadamente. Los éxitos evangélicos se logran en forma muy diferente al de las conquistas políticas.

Como la distancia climática entre Europa y África central es muy grande, le parece a Comboni que ya no hay que exponer inútilmente la vida de los misioneros europeos.

Por eso frente a tantas dificultades llegó instaurar las actividades de los misioneros europeos en la educación de los africanos. Creó por ello institutos masculinos y femeninos en las fronteras africanas, en lugares sanos con un clima intermedio entre el europeo y el ecuatorial. Esta educación tiene como fin preparar a los alumnos para ser los futuros apóstoles del África negra.

La razón es de promover la gloria y el reino de Cristo para la formación de sacerdotes, de catequistas porque son indispensables en la misión. Él considera la falta de catequistas como una laguna en las misiones.

Para la promoción humana, creó talleres de cualquier trabajo para promover la valoración y el auto dependencia.

Pronto se ve los frutos de de sus esfuerzos. Sacerdotes, hermanas, hermanos y laicos africanos salieron de las semillas echadas por Comboni. Hasta ahora tenemos combonianos africanos que llevan a delante el gran sueño de su fundador para ser ellos mismos misioneros de sus hermanos en la evangelización y en la promoción humana.

Comboni murió poco años después de la fundación del instituto que el fundó sólo con uno solo sacerdote africano. Pero con fe dijo “veo un futuro mejor para el África” y el día de su muerte dijo” me muero pero mi obra no morirá.”

NGBOUANDO KANGAZILA Eddy-Parfait

APEDJINOU Laurent

DE NUESTRO SUFRIMIENTO, AL SERVICIO DE LOS QUE SUFREN.

San Camilo de Lelis vivió en la Italia de de la segunda mitad del XVI y comienzos del XVII (1550-1614). Antes de su conversión (1975), como soldado descendiente de una familia noble de un pueblo de los Abruzos (Buquiánico), llevó una vida disoluta perdida en los juegos de azar. Por lo que a pesar de su ascendencia estuvo marcado por la pobreza y prácticamente estudió muy poco. De modo que no tenemos de él ningún gran tratado teológico o de espiritualidad. Con los únicos escritos que contamos es con un excelente grupo de cartas y dos códigos de reglas que escribió para sus religiosos y los demás enfermeros para el servicio a los enfermos. No obstante estos simples escritos no nos proporcionan todos los elementos suficientes como para sistematizar un método teológico. Sin embargo a lo largo de estos años me he dado cuenta que la mejor fuente teológica es la vida misma del Santo, tanto por su carácter práctico como por la riqueza de su vida. Así pues tomaremos tres etapas centrales de su vida para sistematizar el método.

1. Punto de partida. El punto de partida en el descubrimiento de su vocación es en primer lugar su experiencia de conversión sí, pero principalmente su propia enfermedad: una llaga en la pierna derecha. Por esta llaga lo expulsaron del convento de los capuchinos y se vio forzado a permanecer en el Hospital de Santiago (Roma) donde se encuentra con todo un mundo de sufrimiento y una lamentable situación de deshumanización en el atención a los enfermos. Es allí donde inicia su confrontación: “¿no será que Dios me quiere aquí?”

Por tanto, el punto de partida de nuestro método será una experiencia de sufrimiento y la inserción en el mundo de sufrimiento que nos rodea, y desde allí una la pregunta por la voluntad de Dios: ¿qué me/nos quiere decir Dios por medio de esta realidad?

2. Mediación teológica. Previamente Camilo había hecho una gran experiencia del amor y del perdón de Dios en el momento de su conversión. Allí hizo promesa de en adelante dedicarle su vida entera. Al ser expulsado de los capuchinos se quedó en desconcierto: “¿entonces dónde me quieres?” Sin embargo en el Hospital de Santiago se deja confrontar por aquel mundo de sufrimiento y desde esta situación comienza a leer las Sagradas Escrituras en una nueva perspectiva. Así serán determinantes las palabras de Jesús en Mt 25: “Cuando estuve enfermo viniste a visitarme” y “Lo que hiciste a uno de estos hermanos mío, a mí me lo hiciste”. A partir de esta lectura llega a ver a los enfermos y sufriente no solo como los privilegiados del amor de Dios, sino como la presencia mima de Cristo: “lo que hiciste a uno de estos hermanos míos a mí …” Por tanto los enfermos no son solo enfermos, son la presencia misma de Cristo. De este modo la pregunta por el qué quieres Señor de mí comienza a aclararse más, ya sabe dónde encontrar a su Señor.
Así que en este segundo momento del método podemos considerar la experiencia misma del sufrimiento propio y ajeno como punto de partida para prestar oído a la llamada de Dios que no necesariamente se refiere a una vocación que de por sí es ya definitiva, sino como disposición a estar siempre en escucha. Y luego fundamentar esta misma llamada desde la Biblia y teniendo presente que se encuentre en el centro mismo del Evangelio: “Vayan anuncien el Evangelio, bauticen…, curen a los enfermos…”

3. Objetivo. San Camilo llego a afirmar: “Ya que no me has querido, Señor, como capuchino, es prueba que tú me quieres aquí, (en el Hospital de Santiago)”. Este fue el punto de llegada y desde allí continuó desplegando su caridad y incluyendo a otros en el servicio a los sufrientes. Pues su decisión fue clara: dedicar toda su vida al servicio de los enfermos.
Por tanto, nuestro método quiere llevarnos no a una excelente reflexión teológica sino a un compromiso de vida, compromiso de caridad. En este sentida Camilo afirmaba: “De mí no oirán más que caridad, porque ninguna cosa los unirá más a Dios que la caridad.” De este modo la propia experiencia de sufrimiento puede ser transformada en servicio a los que sufren.
Andréz García Vásquez.

Método teológico mariano de formación misionera para laicos

“María, madre y maestra del discípulo amado”

1.- María, Madre que forma a sus hijos en la fragua de su amor:

Realizamos este trabajo centrándonos en la figura maternal de María, en lo que ella puede significar en la opción de vida laical, tomándola como modelo de testimonio, escuela de amor y servicio para el anuncio del reino de Dios. El misionero laico puede encontrar en el amor de Antonio María Claret a la Virgen un camino seguro de formación espiritual, un carisma particular de hacer misión.
 
“… ¡Oh Corazón de María, fragua e instrumento del amor, enciéndeme en el amor de Dios y del prójimo!" (AUT 447).
 
Antonio María Claret desde muy niño fue cultivando una intima relación con María; él experimentó la presencia de la virgen como Madre, Maestra y Formadora. La Virgen María era para él la estrella que guiaba su vida; ella lo protegía de tentaciones, peligros y enfermedades; Antonio se sentía escuchado por esta figura maternal y siempre quiso corresponder a ese amor no faltando con pecados veniales ni con mortales.

Claret se dejó modelar en la fragua del amor maternal de María; en su labor misionera fue su Madre y Maestra. María es la vía para llegar a Dios. Todo misionero de carisma claretiano tiene que dar testimonio de la caridad de Cristo y dejar huellas de amor de Dios por donde pase. Es así que debe configurarse con el Corazón Inmaculado de María y como buen discípulo amado formarse en la escuela de la Madre, hasta el punto de poder decir “ya no soy yo quien vive, sino, es Cristo quien vive en mí”.
 
María es considerada por Antonio María Claret, la primera discípula de Jesucristo y la que le imitó más de cerca. Por este motivo, ella puede decir, con mayor razón que San Pablo: "Sean imitadores míos" (1Cor 4,16).
 
2.- El Corazón Inmaculado de María:
 
“El Corazón de María fue templo del Espíritu Santo y más que templo, pues que de la preciosísima sangre salida de este inmaculado corazón formó el Espíritu Santo la humanidad santísima en las purísimas y virginales entrañas de María en el grande misterio de la encarnación”. (Claret)
 
Claret ve en el corazón de María el amor que ella sentía hacia Dios y a los hombres y también descubre todo el misterio de la Virgen: Sus relaciones con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, con los ángeles y con los hombres, todos sus dones de gracia, virtudes e intervenciones en la realización del plan de salvación. Ser devotos del Corazón de María es esencialmente amar lo que María amó: A Dios y a toda la humanidad.
 
El corazón es el símbolo real del ser de María, en donde se integran de manera unitaria y dinámica todas las dimensiones de su personalidad: somática, psíquica y espiritual. Es por ello que Claret al realizar estudios bíblicos relaciona la gran cantidad de significados que encuentra en la Biblia la palabra “corazón” y a la vez cómo se acentúan en ella el sentido de interioridad aplicándolo al Corazón de María.
 
Cristo formó su humanidad en el Corazón de María, un corazón materno fundamentado en el amor que se caracteriza por su interioridad que es habitada por Dios.
 
María a través de su corazón le enseña a Antonio a entregar su vida a Dios y la humanidad como misionero apostólico de una manera maternal: tierna, compasiva, misericordiosa, caritativa, llena de amor.
 
3.- El misionero según el corazón de María:
 
“Amor ardiente y abrasador del apóstol que se ha encendido en la fragua de su Corazón Materno” (cf. AUT 447)
 
El símbolo del Corazón hoy en día es significativo ya que nos habla de la centralidad de los afectos, de la persona en sí y su profundidad, de allí brotan los deseos, sentimientos, acciones. La misión en estos tiempos debe estar fundada en la disponibilidad de decirle a Dios como María “hágase Señor, tu voluntad en mí” y qué mejor que entrar en el Corazón de la Madre para responder a la sociedad de hoy carente de un amor maduro, insatisfecha, vacía.
 
En la base de la vocación misionera del laico claretiano debe estar el Amor, es su raíz, su base, su centro. Claret en un escrito nos da la definición del misionero que en el fondo es el retrato del Corazón de María y nos invita a orarlo, a vivirlo:
 
Un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar y sufrir, y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas". (AUT. 494)
El hijo formado en la Escuela de María reproduce los rasgos maternos: Fe, ternura, misericordia, fortaleza, lucha, sacrificio, humildad, mansedumbre, caridad, celo apostólico etc. El amor de María es la mejor fragua que forja hijos para los demás, para el Reino.
 
Aprender del Corazón de María significa dejarse amar para amar como lo hace una Madre, no es un amor momentáneo, sentimentalista, sino es un compromiso para toda la vida. Es así que el laico misionero tomando partida de su propia experiencia vivida con María podrá preguntarse: ¿Qué significa María en mi vida? ¿Cómo se puedo ser un verdadero hijo suyo? ¿Es ella la luz que guía el camino que sigo? Comprender y responder estas interrogantes permite a la persona tener un cambio y sentir la propia vida como una misión que comprende todo el ser como testimonio creíble del anuncio del reino de Dios.

Por ello al descubrir y contemplar a la Madre en su Corazón se va tomando conciencia del ser de hijos, enviados y colaboradores con una misión apostólica itinerante, incansable, especialmente entre los más pobres y necesitados.

Milagros Girón
Cristofer Codina
Ronal Mego