¡Bienvenid@s a tod@s!

Bienvenidos, amigas y amigos que buscan caminos en la Teología... este blog propondrá opiniones, y métodos teológicos desde diversos enfoques carismas y experiencias particulares que podrían iluminar nuestro trabajo teológico. Estas reflexiones provienen de jóvenes religios@s y laicos que se encuentran en camino de formación, en estudios en el Instituto Superior de Estudios Teológicos "Juan XXIII" de Lima, Perú.

Te agradeceríamos tus comentarios y opiniones

En el Corazón de María

Mg. César Palomino Castro (docente)

miércoles, 14 de julio de 2010

EXPERIENCIA DE LA ENFERMEDAD DESDE UN ENFOQUE TEOLÓGICO

MÉTODO ESPECIALIZADO

1.- PUNTO DE PARTIDA.

En nuestros tiempos y en nuestra condición de homo viator tenemos que pasar por situaciones alegres, agradables, de gozo, de mucha algarabía; pero también en algún momento nos llega los momentos del dolor, sufrimiento que son causados por la pérdida de un ser querido, algún accidente o enfermedad. Estos últimos mencionados, se suele tomar como una desgracia, o “castigo” por parte de Dios, se le culpa a él de las situaciones difíciles que nos toca pasar. Estas experiencia marcan la vida tanto buena como mala, pero si se le ve con ojos de fe, se empieza un giro, tal vez llamarlo “antropológico”. Desde este punto vamos a tratar nuestro método. Para ello vamos a tomar de ejemplo a San Francisco de Asís y partiendo desde él, daremos luces para que nuestro sufrimiento, dolor y enfermedad no sea una carga. Este modo de llevar la enfermedad debemos tener en cuenta cuando nos encontremos en una situación como tal. Que como seres humanos descubrimos nuestra limitación de que somos frágiles, caducos y tenemos necesidad del otro para que nos dé la mano y acompañe, dejándonos también acompañar.

Los escritos de San Francisco revelan que el santo vivió momentos fuertes de enfermedad: “… o por negligencia, o por mi enfermedad, o porque soy ignorante e indocto” (CtaO 39). “… no puedo visitarlos personalmente a cada uno, dada la enfermedad y debilidad de mi cuerpo” (2CtaF 2). “… a causa de la debilidad y dolores de la enfermedad, no tengo fuerzas para hablar” (TestS 2). Es lo que han recopilado los hagiógrafos a cerca de lo que Francisco menciona durante su enfermedad.

Las biografías señalan varias situaciones de enfermedad que vivió san Francisco, ya antes de recibir los estigmas (1224): 1202-1203: Prisión de Perusa. Malaria o tuberculosis. 1206: Luego de la Conversión. Úlcera gástrica.1215: Viaje a España. Dispepsia gástrica y afonía. 1216-1217: Asís. Malaria. 1219: Viaje a Damieta. Conjuntivitis tracomatosa y malaria. 1220-1222: Fiebres cuartanas, inicio de inflamación del bazo e hígado. 1223: Agrava los ojos y malaria que complica más al hígado y bazo.

2.- MEDIACIÓN TEOLÓGICA

La actitud de Francisco ante la enfermedad tiene un sentimiento religioso que lo ve como el dolor por los propios pecados, el desprecio de los falsos placeres, el temor al juicio divino un ardiente deseo de Dios y de la vida eterna. Francisco llama hermanas a la enfermedad y a la muerte. Clara de Asís agrega un sentido vicario: a favor del cuerpo de Cristo.

Francisco, acompañado de las “hermanas” enfermedad y muerte, revivió intensamente el seguimiento de Cristo, sobre todo en su Pasión. El encuentro místico con Cristo crucificado en cada enfermo empezó a manifestarse muy pronto. Todo pobre y enfermo era para el Santo una especie de sacramento de la presencia mística de Cristo en el ser doliente. Francisco relacionó su propio sufrimiento con esa misma dimensión cristológica: Llega al punto de hacerle olvidar sus propios sufrimientos. No se atribuye la idea de martirio a su situación de enfermedad.

La enfermedad de Francisco dentro de la fraternidad. Es el mandamiento evangélico del amor el que les da sentido al servicio a los hermanos. “Si alguno de los hermanos cayere en enfermedad, dondequiera que estuviere, los otros hermanos no lo abandonen, sino que se designe a uno de los hermanos o más, si fuere necesario, para que le sirva, ‘como quisieran ellos ser servidos’ (cf. Mt 7,12)”.

Sirviendo a los enfermos se expresa la verdadera capacidad de amar y el valor auténtico de la caridad, pues allí no hay recompensa inmediata: “Bienaventurado el siervo que tanto ama a su hermano cuando está enfermo, que no puede recompensarle, como cuando está sano, que puede recompensarle”(Adm 24)

3.- OBJETIVO

Con el ejemplo presentado, queremos hacer ver que la enfermedad no debe verse como un castigo, ni mucho menos como una desgracia; sino verlo como lo vio Francisco una gracia que nos hace ver que somos frágiles y que sentimos necesidad de otros. Nuestra enfermedad debe ser vista con ojos de fe, esperanza y caridad para con nosotros mismos y con los demás. Donde tenemos que aprender a llevar el dolor no como una carga, sino como un manera de vivir el Evangelio, explícitamente el seguimiento a Cristo. Aprendemos a ser pacientes, tolerantes. San francisco de Asís lo aprendió y lo hizo como un camino de seguimiento y acercamiento a Cristo desde los pobres y los enfermos. Él no se sentía compadecido, sino fortalecido y acompañado por sus hermanos.

Es, creemos lo que se debemos hacer en los momentos que nos toque pasar; y los que viven estos momentos no han de olvidarse de lo que aprendieron y predicaron a los que en algún acompañaron en la enfermedad. Que sepan dejarse acompañar y reconocer de la fragilidad que están hechos.

Método teológico: Del creado al Creador

1. Punto de partida: la contemplación a la naturaleza – la ecología como presencia de Dios

En esta primera parte analizaremos la realidad y veremos la relación actual del hombre con la ecología. Ya que la ecología es nuestra casa planetaria común, esta casa debemos convertirla en buena convivencia entre todos los seres existentes.

La ecología es la obra más grande que nos ha regalado el creador, pero el hombre por creerse dueño la está destruyendo: por ejemplo con la minería, la tala de los bosques, la contaminación ambiental, así pues la sociedad no tiene consciencia de que todos estos recursos se van a terminar. Solo piensan el presente, y no tienes una mirada al futuro, o sea ¿que a va a ser de nuestra generación que viene? ¿Qué herencia le vamos a dejar a los hijos de nuestros hijos? Hoy en día nuestra ecología se encuentra en crisis. Porque por todos lados está siendo atacados. El hombre ha interpretado mal el mandato de Dios, y la ecología la ecología es para cuidarla, protegerla, pero nuestra sociedad está la destruye cada vez mas.

2. Mediación teológica: Cristo participe de la creación

Esta segunda parte contrastaremos con algunas citas bíblicas. Francisco contempla la creación y define que todos somos hermanos. Nosotros ¿por qué nos hemos apropiado de algo que nos corresponde?

Gn 2, 15 – 16 tomo, pues Yahvé Dios al hombre y le dejó en el jardín del Edén, para que lo labrase y lo cuidase. Dios impuso este mandamiento: puedes comer de cualquier árbol del jardín.

1 cor. 10, 26 pues del señor es la tierra y todo cuanto contiene.

Sal 24, 1- 2 De Yahvé es la tierra y cuanto la llena, el orbe, y cuantos lo habitan, pues EL la fundó sobre los mares, lo asentó sobre los ríos.

Mt 11, 25… “yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, …”

Apocalipsis 11, 18 Las naciones se habían encolerizados, pero ha llegado tu ira y el tiempo de que los muertos sean juzgados, el tiempo de dar recompensa a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes, y de destruir a los que destruyeron la tierra.

Mt 5, 9 Padre nuestro que estás en el cielo santificado sea tu nombre.

3. El cuidado de la ecología

En este último apartado propondremos a nuestros hermanos desde la situación que se encuentra, a que reflexione sobre el actuar con la naturaleza y de esta manera poder llegar a tener una correlación conmigo mismo, con mi prójimo y con Dios.

Para todo esto depende de mí, ti, y de él, así, unidos podremos cambiar sembrando principios y valores para salvar el planeta. Y el encuentro con Dios, con Cristo vivo y resucitado en la naturaleza nos lleve a descubrir a la fraternidad en el cosmos. Sugiero una nueva forma de ver el mundo, porque estamos en medio de seres llenos de vida, que une la fe y vida, contemplación y acción, trabajo y celebración. Si todas las cosas que tenemos se nos han dado, como un regalo, es para amarlas y con- vivir con ellas como hermanos y hermanas en una casa común.

Ya que vivimos, gracias a la bondad de y somos conscientes de que nada nos pertenece, sino que todo es gratuito. Por lo tanto tenemos el deber de cuidarlo y protegerlo a nuestro planeta. No podemos quedarnos con las manos cruzadas cuando veamos que nuestro planeta se está destruyendo, cuidemos nuestro planeta. Dios lo dejo bajo nuestro cuidado y no para destruirlo, sino para vivir en medio de él, además si dañas el planeta perjudicas a tu prójimo.

lunes, 5 de julio de 2010

POBREZA Y CONTAMINACIÓN

Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.» Gn 1, 26
 
“Es así como el ser humano aparece como un ser ético, que tiene responsabilidad del mundo, que puede ser el ángel de la guarda del mundo, el ángel bueno. Pero que por su libertad y su responsabilidad puede ser también el Satán de la Tierra”.
 
Los pobres son aquellos peruanos, hermanos nuestros, que afrontan el problema de la destrucción de la naturaleza, la contaminación por parte de grandes empresas, éste es el caso de las mineras. Son pobres los campesinos que viven de sus tierras cuya labor es la agricultura, la ganadería para el consumo personal-familiar y sobrevivencia; son víctimas de la falta de salud y del atropello de este derecho fundamental que es el de la vida; además carecen de buenas oportunidades educativas; sus ingresos económicos por el trabajo que realizan son mínimos. Sus tierras se venden a un bajo valor; son engañados, manipulados de acuerdo a los intereses de los poderosos, los que se benefician con estas actividades extractivas; no se les brinda una verdadera información acerca de los logros, avances, peligros y consecuencias que puede generar la industria minera; algunos de ellos han conseguido trabajo mal remunerado en las grandes empresas dedicadas a la minería y por ello no pueden protestar ni ir en su contra.
 
El caso que presentamos corresponde a la situación de los pobladores de la Oroya, que pertenece a la provincia de Yauli, en el departamento de Junín, donde se encuentra la minera que más contamina: “Doe Run Perú”. La Oroya en 1922 se convirtió en un centro metalúrgico importante cuando la empresa de Cerro de Pasco Copper Corporation inició sus operaciones; desde entonces la vida y economía de sus habitantes gira en torno a esta gran fundición que es responsable de la contaminación ambiental que ahora sufren por causa de los minerales: Plomo, arsénico, dióxido de azufre y otros metales pesados.
 
Las consecuencias de la exposición de estos contaminantes son: El deterioro irreversible del sistema respiratorio, diferentes tipos de cáncer, diversos efectos en el sistema reproductor y en el desarrollo y daños a órganos vitales, así mismo en la conducta, actividad cerebral y agotamiento en niños menores de seis años. Estos hermanos nuestros son afectados por la contaminación de sus tierras, de sus productos ya que el subsuelo, por causa de la minería, pierde excesivamente nutrientes al momento de realizarse las excavaciones para la elaboración de túneles que conducen los relaves mineros; por otro lado la contaminación ocasiona un nivel alto de infertilidad en el campo y trae consigo pobreza; también algunos sembríos crecen con notables deficiencias debido a los desechos tóxicos que absorben de la tierra. Ante esto, las autoridades, no toman las medidas correspondientes para el control de la actividad metalúrgica y el cuidado de la salud de la población.

La Oroya es el único lugar de América del Sur, de acuerdo a un informe del Blacksmith Institute 2006, que presenta los peores niveles de contaminación y afecta seriamente la salud de las personas; está considerada en la lista de los diez lugares más contaminados del mundo.
 
Asimismo, frente a esta realidad, la Iglesia, que defiende el respeto de derechos fundamentales como la vida, la salud, el trabajo digno, que se preocupa por el desarrollo integral de la persona, de manera concreta el Arzobispado de Huancayo, busca que las mineras operen con esas condiciones antes mencionadas.
 
La Creación es un bien común para todos, no es exclusividad de algunos hombres poderosos que dominan y afirman tener privilegios sobre la tierra, el agua, el suelo y el subsuelo; la tierra libre de dominaciones y esclavitudes es una promesa del Dios de Abraham, Isaac y Jacob que nos llega a través de los siglos. Dios ha escuchado el clamor de su pueblo, ha visto sus humillaciones y desea la liberación:
 
Yavé dijo: «He visto la humillación de mi pueblo en Egipto, y he oído sus quejas cuando lo maltrataban sus mayordomos. Me he fijado en sus sufrimientos, y he bajado, para librarlo del poder de los egipcios y para hacerlo subir de aquí a un país grande y fértil, a una tierra que mana leche y miel”…Éxodo 3, 7-9
 
A estos hermanos de la Oroya no podemos privarles de sus derechos, entre ellos, del más fundamental que es el de la vida, la cual tiene que ser valorada, respetada y esto implica que puedan acceder a la salud, a la educación, a un trabajo bien remunerado. Tenemos que tomar conciencia sobre nuestra condición de seres humanos hermanados por la naturaleza, frutos del amor de Dios, al servicio y cuidado de su obra creadora, de “la gran casa común” en la cual convivimos buscando construir relaciones más fraternas y solidarias de acuerdo a nuestro ser de hijos en el Hijo:

¿Cómo vamos a construir la casa, una casa que no es la casa de mi barrio, ni la casa de mis padres, sino la casa humana como planeta?, ¿cómo vamos a construirla para que todo pueda convivir en armonía y paz y justicia, donde haya alegría para habitarla y no existan amenazas?
 
Dios se manifiesta en la creación, Dios es el autor de la vida, es autor del hombre y de la mujer, no podemos proceder como si fuéramos dioses, los “creadores” del mundo y sólo pensar en nosotros mismos, en nuestra generación, aquí cabe la pregunta ¿Cómo dejaremos la creación a nuestros hijos?:

Nosotros, cristianos, ¿ayudamos para que la Tierra y la humanidad tengan el futuro garantizado y que nuestros descendientes tengan derecho a mirar las estrellas, a enamorarse de la luna, a respirar un aire puro, a beber agua pura? Por eso se nos desafía a tener solidaridad generacional con las generaciones que todavía no han nacido. Tenemos que aprender a amar lo invisible y a defender la Tierra para que los que vengan después no nos maldigan porque les entregamos como herencia un mundo inhóspito e inhabitable, una pésima calidad de vida.

¡Cuánto significa la tierra para el ser humano! Según el relato del Génesis somos formados de barro, y es una manera de comprender nuestra filiación y cariño entrañable a la madre tierra querida y habitada por Dios.
 
Nos referimos sólo a la Oroya como foco de explotación y contaminación; pero en el Perú existen más casos, citemos aquí las minas de oro en Yanacocha - Cajamarca y el proyecto Río Blanco en Majaz – Piura; las comunidades indígenas de la sierra y de la selva se han visto perjudicadas por exploraciones para extraer de la tierra minerales, hidrocarburos, causando conflictos entre los pobladores y el gobierno de turno; esto es lo que aconteció en Bagua, y ya a un año de los incidentes recordamos el lema: “La selva no se vende”, manifestación en contra de las inversiones privadas que atentan contra el derecho a la propiedad común que es la tierra para nuestros hermanos de la Amazonía ; realmente “el mundo es ancho y ajeno”; no hay espacio para todos de manera justa y equitativa.
 
El Perú es un país rico en minerales, empresas extranjeras los explotan y se los llevan dejándonos en la pobreza y con los pulmones llenos de desechos tóxicos. ¿De qué manera como cristianos podemos comprometernos en el problema? Estando al lado de quienes defienden la justicia a favor del pobre, que se funda en el respeto y el amor a la vida, en el diálogo, la concertación sin huir ni suavizar la crisis; miembros de la Iglesia han tomado una postura frente al tema, tal es el caso de Monseñor Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo, quien expresó su deseo de querer construir una Iglesia “defensora de la vida y del medio ambiente”; así como también el Obispo de Chulucanas, monseñor Daniel Turley.
 
Nuestro compromiso empieza por informarnos acerca de lo que realmente ocurre, saber quienes están involucrados y a quienes afecta el problema; escuchar a ambos lados para poder tomar una postura digna; es necesario también fomentar una cultura ambiental, y estar presentes como Iglesia haciendo que se escuche nuestra palabra en espacios públicos, de debate. En Junín, la Mesa de Diálogo Ambiental y el arzobispado de Huancayo han impulsado proyectos como “El Mantaro revive”, “Incidencia en políticas públicas y cultura de paz en la cuenca del Mantaro” y “Siembra Monte”, en miras a la protección del medio ambiente y el respeto de los derechos fundamentales.

Como cristianos, pastores o laicos no debemos cerrar los ojos ante la realidad, y ponernos al lado del que más sufre. Cada uno con su ser persona, vocación, preparación y oficio, profesión, está llamado a tomar partido por la defensa de la vida, a denunciar atropellos, irregularidades, injusticias, sin caer en el odio y la violencia portadora de rencor y venganza.
 
Finalmente diremos que como cristianos debemos “trabajar para que nuestra Iglesia siga siendo, con mayor ahínco, compañera de camino de los más pobres, incluso hasta el martirio”.

Milagros Girón
Cristopher Codina


Ronal Mego

Daños ecológicos en la amazonía y el maltrato a los indígenas

¿Qué pasa con nuestra amazonía peruana y con los que la habitan? Probablemente poco o nada sabemos, porque nos falta informarnos sobre ese mundo tan hermoso que Dios nos la dio para habitarla y que pocos tiene la gracia de vivir en esa bella creación y que en estos últimos años la están pasando una Odisea, no solo ellos, sino la misma tierra que por siglos fue el hogar común para nuestros hermanos indígenas. Los daños ecológicos medio ambientales son aterradores, así como el maltrato y la marginación de las comunidades nativas. Veamos algunos datos al respecto:

Los datos históricos nos hacen saber que durante siglos, los pueblos originarios de la amazonía de diversas etnias y diferentes orígenes han sufrido el abandono, el empobrecimiento, la discriminación y el exterminio. Entre los siglos XVII y XVIII, la población fue destruida principalmente por el ingreso de nuevas enfermedades traídas por los europeos como la gripe, viruela, sarampión, fiebre amarilla y malaria. En el Perú, durante la época llamada “la fiebre del caucho, en el siglo XIX, se cuenta que los indígenas se dividían en dos grupos: los bautizados, considerados "cristianos y civilizados", amparados por sus patrones, y los no bautizados, considerados salvajes y sometidos a la esclavitud y al exterminio cruel. Este genocidio exterminó a muchos pueblos indígenas. Todos estos hermanos nuestros fueron reducidos al silencio sin acceso a la educación y la salud.

Según los estudios estadísticos, más del 70 % del territorio Amazónico en el Perú está destinado por imposición del Estado y transnacionales a Lotes para la industria Petrolera en medio de ecosistemas de enorme importancia para el País.

Otro grave problema de la amazonía es la deforestación que viene sufriendo por las consecuencias de las actividades humanas expresadas en la agricultura extensiva, actividad minería en los ríos y la tala selectiva e indiscriminada de árboles. En toda la selva amazónica, la deforestación avanza a un ritmo entre 20,000 y 50,000 kilómetros cuadrados por año. La deforestación ha traído como consecuencia la erosión y pérdida de fertilidad de los suelos, la contaminación de los ríos, la perdida de la biodiversidad y la extinción de especies animales y vegetales.

Estos problemas agravan las actuales condiciones de vida de la población que se ven forzados a emigrar a las grandes ciudades del país. Este éxodo de las comunidades indígenas para el antropólogo Alberto Chirif es un cambio radical en sus modos de vida ya que para ellos, “la amazonía es el mundo según la creación, el cual está poblado por seres humanos de diversas tradiciones culturales, que protegen los recursos naturales. El mundo pertenece a todos porque es un espacio compartido. Sin embargo, los procesos de despojo llevados a cabo desde la invasión europea y continuados durante la invasión republicana han obligado a los pueblos indígenas a defender las fronteras que les han quedado y reclamar autoridad de gestión sobre los recursos naturales”.

Según los estudios de la antropología cultural, “la naturaleza convive en estrecha relación armoniosa con el mundo de las personas donde se construyen relaciones de equilibrio que muchas veces conlleva a la mantención y sostenibilidad de los recursos ecológicos”. Para ellos el espacio no tiene límites y no es propiedad de nadie, ya que los elementos de este espacio son propios y autónomos que son guiados por un espíritu protector que resguarda la no explotación discriminada. Pero hoy, al igual que los siglos anteriores se ven amenazados de pensamientos occidentales que a través de la globalización, esta rompiendo con esta concepción armónica de preservación y sostenibilidad. Los preceptos occidentales son más instrumentalistas y utilitarias que rompen con la racionalidad originaria construida por milenios de años, donde la estrecha relación entre el hombre con la naturaleza es el principal factor de sobrevivencia de la cultura y la ecología.
 
Los acontecimientos de injusticia con la naturaleza y con nuestros hermanos indígenas por siglos abandonados, marginados, llamados personas de segunda clase, olvidados por el Estado; nos deben cuestionar nuestra condición de hermanos, hijos de un solo Padre creador. Ante la indiferencia Dios nos sigue preguntando “¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: No sé. ¿Soy acaso yo el guardián de mi hermano? Replicó Yahvé: ¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo” (Gn 4,9b-10) Aparecida, constata que los indígenas son “otros” diferentes, que exigen respeto y reconocimiento. La sociedad tiende a menospreciarlos, desconociendo su diferencia. Su situación social está marcada por la exclusión y la pobreza. Están amenazados en su existencia física, cultural y espiritual. Sufren grandes ataques a su identidad y supervivencia. La migración, forzada por la pobreza y la invasión de sus tierras, están influyendo profundamente en el cambio de costumbres, y modos de vida (Doc Aparecida n. 89-90) Aparecida; denuncia los ataques que sufren por el capitalismo salvaje, ya que no son respetados su derechos como una cultura distinta, menos son valorados por el gran aporte que dan a la identidad a una nación.

El cuidado del medioambiente, tiene que ver mucho con el mandato evangélico de “Tuve hambre y ustedes me dieron de comer; estaba desnudo y ustedes me vistieron, fui inmigrante y ustedes me acogieron”, sin embargo la ambición capitalista de las transnacionales hace que muchos se sumerjan en la pobreza, en el desalojo de sus tierras y en la explotación inhumana. Para la Iglesia Católica en conjunto la explotación indiscriminada de los recursos de la naturaleza y los abusos de los mismos, es fruto de una actitud de pecado en la que prevalece el “hacer” y “tener” sobre el “ser”. Desde esta actitud el hombre no solo destruye la naturaleza, sino también a los que la habitan y van camina hacia su propia destrucción.

La Doctrina Social de la Iglesia, subraya la responsabilidad humana de preservar un ambiente integro y sano para todos, por ende, el desarrollo económico debe respetar la integridad y los ritmos de la naturaleza, por el bien de toda la humanidad.

Mayor atención merece la influencia que la sobreexplotación de la naturaleza está teniendo en los países más empobrecidos y en los pueblos indígenas, los cuales sufren con mayor intensidad este abuso de explotación de los recursos naturales al servicio de los países más ricos, dejándoles en absoluto desamparo, incluso abocándoles al exterminio. Los derechos de estos pueblos con su tierra y sus recursos han de ser cuidados adecuadamente (N 471 Compendio D.S.I.).

El Papa Benedicto XVI dijo: si quieres promover la paz protege la creación. El respeto a lo que ha sido creado (hombre, naturaleza) tiene gran importancia, puesto que “la creación es el comienzo y el fundamento de todas las obras de Dios” y su salvaguardia se ha hecho hoy esencial para la convivencia pacifica de la humanidad. La encíclica Caritas in veritate subraya que el desarrollo humano integral esta estrechamente relacionado con los deberes que se derivan de la relación del Hombre con el entorno natural, considerando como un don de Dios a la humanidad nos ayuda a comprender la vocación y el valor del hombre.

Nosotros tenemos que tomar conciencia de que el mundo es un regalo de Dios para todos, y que los recursos que tiene nuestra amazonía, debemos compartirlos, por lo que es necesario actuar con una mayor austeridad, responsabilidad, solidaridad con nuestros hermanos indígenas que viven en la amazonía peruana.

En efecto, aunque es cierto que, a causa de la crueldad del hombre con el hombre, hay muchas amenazas a la paz y por ende a la creación y al auténtico desarrollo humano (deforestación, envenenamiento de ríos, quema de bosques, dejar sin minerales la tierra, etc.,). Por este motivo, es indispensable que la humanidad renueve y refuerce “esa alianza entre ser humano y medio ambiente” que ha de ser reflejo del amor creador de Dios. Estamos invitados a vivir armónicamente con nuestra casa común y a considerar de manera prioritaria, el respeto y la valoración de los derechos de nuestros hermanos indígenas.

Tenemos que denunciar las intervenciones humanas en los recursos naturales donde predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida, en prejuicio de nuestros hermanos indígenas; tenemos que ser solidarios y austeros en nuestro consumir, uniéndonos así a nuestros hermanos más desfavorecidos.

Debemos cambiar nuestra forma de vivir. El ser humano ha de estar en el centro de la economía, y además han de ser todos los seres humanos, no una minoría privilegiada.

Tenemos que defender el derecho de toda persona a vivir dignamente en especial de los indígenas que son los más afectados. Si se produce un cambio de mentalidad en donde la persona, sea más importante que la economía, nos habremos comprometido con el Plan de Dios: pero para este cambio de mentalidad es necesario contemplar los problemas desde la mirada y la experiencia de los empobrecidos, los indígenas de nuestra amazonía.

Para terminar, es preciso decir que, la Tierra que Dios nos ha regalado y encomendado para que la cuidemos, está al límite de dañarse irremediablemente. Las generaciones que nos sucedan tienen derecho a recibir un mundo habitable, y no un planeta con el aire contaminado, con las aguas envenenadas y sus recursos naturales agotados.

Abnelio Livia Tocto
Robert Porras Caja
Wilber Onofre Huaricallo